Este ensayo pretende demostrar o desglosar, esa historia e idealización de las relaciones inter personales, bajo criterios personales en un desglose de conocimientos y experiencias, que también de laguna manera me ayuda a matar mis demonios, ya que el desamor es como, una pequeña espina la cual te duele y lastima, la llevas a todas partes pero por ser tan pequeña es muy difícil de sacar de ti.
Hace poco tiempo tuve la oportunidad de vivir de nuevo como la mayoría de personas el desamor en una especie de "reality personal "; quizás a la mayoría de personas que lean este ensayo, les parezca algo extraño ya que están acostumbrados a mis críticas sociales, y políticas pero creo que las relaciones interpersonales, también influyen de gran manera en la sociedad, desde un punto de vista antropológico. Y ya que esto es una característica de la composición social actual, pienso que es importante el explicar esa idealización del príncipe azul y la princesa en la torre, en la que la mayoría de mujeres se encuentran.
Para empezar, tuve la oportunidad de compartir experiencias y pensamientos con respecto a la idealización de la pareja, ya que converse con una gran mujer, que tuve la oportunidad de conocer en es este tiempo tan complejo, emocional y vivencialmente. Las mujeres de nuestra sociedad por encontrarnos en una sociedad machista han sido sometidas desde pequeñas, a la idealización de la pareja a través de la idea del príncipe azul, el cual las rescata de esa torre, donde están presas de un dragón y solo serán libres si un apuesto caballero, lucha contra el dragón, le da muerte y luego va por su princesa, y viven felices por siempre que a mi forma de ver, es una forma muy insulsa de ver el amor.
El amor y la convivencia en las relaciones de pareja en muchas ocasiones se maneja desde la idealización de la pareja más que de la aceptación de la pareja, a título personal puedo decir que a pesar de mis esfuerzos, a la mujer que ame y quería, no le bastaba ya que ella creía que la vida iba a ser simplemente feliz; pero comprendo que el dragón no es más que la analogía de los problemas de pareja, que el caballero lucha contra adversidades y de mas circunstancias, por lograr ganar el cariño de su amada, pero este príncipe, más que luchar con el dragón debe llegar hasta la torre de su princesa y rescatarle pero su princesa está en una torre muy alta, la cual no es más que los propios demonios no solo es la tarea de luchar contra el dragón si no que ella esté dispuesta a aceptar al caballero tal como es y no bajo los estándares de idealización sociales a los que ha sido sometida; pasando eso a una relación real, las mujeres idealizan al hombre, lo presionan, hasta que las relaciones se acaban sin ser consientes de su presión ya que están tan absortas en que la relación debe ser como un cuento de hadas, cuando el ser amado no es más que un triste mortal , el cual ha decidió ser feliz y compartir su vida con esa princesa que por cierto no es fácil de soportar, con un genio totalmente voluble, reclamos de amor, cuando el hombre (sin defenderle en una conciencia de género) a veces olvida el amor, pero por el hecho de aguantarse el genio hace sacrificios, ese hombre del común que trabaja y busca hacer feliz a esa princesa que sueña con castillos, grandes banquetes y riquezas, mientras él busca la manera de complacerla incluso cambiando aspectos importantes en su vida , el hombre da su vida en pro de darle lo que ella desea.
Admito que sí, nos descuidamos pero no con el de amarrarlas, si no de amarlas tanto es decir en nuestro afán por crecer por ser mejores por alcanzar lo que ellas desean, olvidamos lo primordial de una relación, el amor el respeto y la compresión.
Un ejemplo claro de esta situación son las mujeres, celosas y posesivas supremamente dependientes de amor, el ser consentido y cariñosos está bien, pero tampoco podemos andar dándoles lo que desean, sin sacrificar el tiempo que podríamos pasar junto a ellas, duele o al menos en mi posición, pero ellas exigen y son presa de los celos y la inseguridad, también en muchos casos los hombres lo hacemos (o lo somos), y esa posición de coartar la libertad, que impulsa a buscar un escape y muchas veces lo encontramos en otras personas que no son precisamente nuestra pareja. Lo que quiero decir es que la responsabilidad recae tanto en la persona que es infiel como en ellas como pareja por ahogar la relación, ya sea por idealización de la relación perfecta que en realidad no existe (o por temores o inseguridades); las relaciones sentimentales son más que idealización y tratar de cambiar a las personas , son la aceptación del otro, son el querer compartir las vidas juntos, ir hacia un mismo lugar, no cambiar a nuestro modo el que se convirtió en el candidato de pareja perfecta.
Mas que un análisis medio machista, busco que comprendamos que las relaciones de pareja, no son fáciles, pero debemos desde un principio comprender, lo que son los demás, que tienen vidas y experiencias distintas, que no comprendemos, que quizás de manera subjetiva juzgamos pero que la verdad no somos capaces de comprender y que como dicen por ahí, "uno no sabe con qué hambre vive el otro". no podemos juzgar a la pareja bajo lo que necesitamos de él, ni ella nunca va adivinar que hacer frente a nuestra tristeza o alegría solo se comportan , de la manera en que sus vidas, sus consecuencias y pensamientos se los permiten, así pues que más que una crítica vacía es una invitación a aceptarnos como somos , y aceptar como son los que consideramos nuestras parejas, ya que así será más fácil el sobrellevar un rompimiento o una bella relación, y creo que en la mayoría de los casos será la segunda opción, la vida es corta y dura en muchos casos; tenemos la oportunidad de hablar con los demás y conocerlos a fondo, comparatismo experiencias y sentimos dolor ajeno o compresión frente a sus vidas, y eso es lo que se convierte en la base de las amistades y relaciones interpersonales; nos quitamos las mascaras que llevamos ante la sociedad del no pasa nada, y nos conocemos realmente, así somos más humanos por la empatía que alcanzamos frente al otro y con base en eso debemos comprender y buscar la felicidad propia y la del otro, bajo nuestra aceptación de los demás tal como son, no como deseamos o queremos, solo seres iguales a nosotros, con dolores, alegrías, defectos , virtudes, experiencias duras, fortalezas y sobre todo con lo más importante, en una búsqueda constante de la felicidad, que aunque a ratos aparece, pero por eso no las hace valorar, y eso es lo que debe unir a las parejas, no lo que esperamos si no lo que cada cual puede dar.
LA ANALOGIA DE EL CABALLERO EL DRAGON, Y LA PRINCESA EN LA TORRE
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