Tus ojos que miran, a lo lejos, esos ojos, que al cruzar por la calle, parecen pedir a gritos que los miren, esos que muchas veces no quise oír; tu boca que se mueve suavemente, cuando hablas, una boca provocadora y traicionera, pues más de una vez, me beso con pasión y otras solo disparo palabras que dolieron, aquí justo a la izquierda de mi pecho.
Verte sonreír, me hizo olvidar al mundo por un instante; y justo cuando te tuve cerca, y pude trazar caminos con la yema de mis dedos por tu espalda, comprendí que este sería el adiós, no fue un hasta siempre, solo fue un hablaremos pronto.
No pude contener las ganas de traer de nuevo mis primeros recuerdos junto a ti, y como disfrute de tus silencios; la primera vez que te vi, recordé la primera vez que torpemente pose estos labios, sobre esa boca coqueta, o la primera vez que decidí guardar silencio , porque temía musitar un te quiero
Al cerrar los ojos no desee, que el tiempo se detuviera, ni que el mundo se acabara para buscar una excusa, para poder recostarme en tu pecho, o que tu corrieras mis brazos, y lo admito me aprovecharía de la situación, y te besaría con nostalgia, esa misma que se siente cuando luego de un largo viaje llegas a casa.
Te compare con un dolor de muelas, peor eras una cordal, tu sonrisa, calmo mis ansias de volverte a ver ya que, por un instante , dibuje mapas en tu espalda, y recorrí tu cuerpo, observando cada detalle, tomando nota de sus llanuras y montañas, como un explorador, fascinado el cual creía haber descubierto el edén.
Luego de no decir una palabra, sabíamos que en este lugar se dividían, los caminos, no te odio ni te extraño, solo te agradezco, no puedo negar que disfrute, ni mucho menos que lo ansié, pero de algo estoy seguro, tu también los disfrutaste.
Hoy no parte un amor, ni se quiebra una ilusión, hoy te pude decir adiós.