Me levante en la mañana, y con una fuerte resaca, me levante de la cama me toque la cara y la palpe, mientras mis dedos, sucios de nicotina se deslizaban por mis ojos recordé ese “dolor de muelas”, al que le escribe el Subcomandante marcos y le canta Sabina. Ese dolor, que durante un tiempo, vivió en mi cada día, y ahora por un analgésico de desamor desaparece.

Me ha tomado mucho tiempo, el levantar los ojos, y recordar que no está, con sus pinchazos, con su dolor constante, pero que al final era quien me acompañaba cada día. Le había cogido cariño, sin importar cuánto dolor causara, ya me había acostumbrado a él, incluso me extrañaba cuando no lo sentía, y aunque irónico, sentía alivio al sentirlo en mi, y aunque ya ha desaparecido, a momentos lo recuerdo, y quisiera que volviera, por que por más loco que parezca, los seres humanos siempre queremos a ese dolor de muelas, ese al que llamamos amor.

No puedo asegurar que desaparecerá, ni que ya no volveré a dolerme otra muela jamás, pero mientras me recupero, de ese analgésico, que casi me deja en cama, pienso en él con nostalgia; pienso en lo que los seres queridos dicen, “ese era un dolor de muelas, que te hacía daño, si ya no está es por algo; te estabas volviendo dependiente a él, ahora mírate, no puedes dejarte derrotar, ese dolor no valía la pena”. Pero con una sonrisa, lo recuerdo, era mi dolor de muelas, no importaba si a veces era grande o chiquito, si a momentos me anestesiaba, o en ocasiones desaparecía y volvía como si nada, con ese cinismo que caracteriza a esa clase dolor de muelas.

Ahora que no está, no debo buscar lastimar mas mis muelas, no puedo hacer caso a los consejos que alguien le dio en algún momento al subcomandante marcos, y provocarme yo ese dolor de muelas con clips, ganchitos y demás, esperando que una buena mujer, venga y me lo cure con un abrazo, y un descanso en sus senos; al parecer solo me queda, dejarlo ir y recordar lo bello, constante y sobre todo lo que me acostumbre a mi dolor de muelas, mientras tanto quizás me concentre en ese dolor de estomago que siento, al ver a un mundo que se destroza.

Ambos dolores son grandes y complicados de llevar, pero mientras encuentro el remedio para el dolor de estomago, guardare con recelo mis recuerdos sobre ese dolor de muelas, y quizás, algún día por comer esos dulces de la vida, obtendré otro dolor de muelas el cual llegara a mi vida, y quizás me cause, esa resaca que siento hoy, a causa de la partida de mi viejo dolor de muelas, pero sé que algún día, el dolor de estomago, ya se habrá calmado un poco, y ya sin dientes, sereno y orgulloso de lo vivido, tendré una muela que me dolió, tanto en la vida que ya hasta ni tendré muelas, que me puedan doler, pero que aun a pesar de eso, un bello dolor de muelas me acompañara, hasta el ocaso de mis días.